GARCILASO: EL CAZADOR DE BELLEZA
Oh belleza. Oh castigo de los dioses. Yo sólo te contemplo. Sin más tregua ni deseo que tú, Belleza. Es tu mano que mi puerta toca. No abro. No quiere sucumbir este asceta. No quiere tocarte este cazador. Sólo te contemplo desde el destierro, en mi atalaya. Pues sólo la distancia, te hace bella. -Kaonashi Kitsune - He titulado esta entrada " Garcilaso: el cazador de belleza ", pues después de tener una iniciática aproximación a la obra de este ilustre poeta renacentista, he podido identificar, a la luz de sus palabras, las primeras señales acerca de que el “príncipe de los poetas” era ante todo un amante de la innominada belleza femenina. “¡Oh hermosura sobre el ser humano! ¡Oh claros ojos! ¡Oh cabellos de oro! ¡Oh cuello de marfil! ¡Oh blanca mano!” (Égloga II) Quizás traído por la influencia de Petrarca, el poeta canta al amor; un amor idealizado e inalcanzable, pues entre el poeta y la amada siempre hay una distancia velada que impide al amante con...