HAMLET o, mejor dicho, la TRAGEDIA DE HAMLET; porque esta archiconocida obra de Shakespeare es un encadenamiento de funestos acontecimientos al más puro estilo heleno, si bien a diferencia del teatro griego, las fatalidades no vienen dadas por los designios de los Dioses ni por el veleidoso azar, sino por las decisiones del hombre. En este sentido, es una obra antropocéntrica. Sin embargo, HAMLET es mucho más que eso. Esta entrada no pretende descubrir nada nuevo ni decir nada que no se haya dicho antes por mejores e iluminadas mentes, pero sí trataré de dar algunos apuntes de lo que me ha llamado la atención durante su lectura (edición Austral - traducción de Ángel-Luis Pujante).
He titulado "Hamlet: elemental, querido Horacio", aludiendo a la figura de Sherlock Holmes, porque el tema principal de la obra tiene los tintes característicos de cualquier novela negra: el asesinato, la intriga y la venganza (aunque este motivo es más bien una exigencia académica del teatro Isabelino: la venganza de Hamlet, venganza de Laertes y venganza de Fortimbrás). ¿Quién es el asesino del Rey Hamlet?. Muy pronto el espectro del Rey Hamlet nos lo desvela: su hermano, el Rey Claudio, dándonos detalles de cómo sucedió: por envenenamiento (el arma favorita que luego emplearía la más célebre escritora del género negro, la británica Agatha Christie). Sin embargo, aquí no termina la intriga, sino que comienza, pues el príncipe Hamlet como buen ilustrado (recordemos que es universitario) desconfía del espectro. ¿Es real?. La revelación tiene lugar de noche, entre tinieblas, y esta ambientación tan cinematográfica favorece el cuestionamiento de si lo que está viendo y escuchando Hamlet es o no cierto.
1. Nace el detective Hamlet.
Hamlet se dispone a descubrir la verdad acerca de lo revelado por el espíritu de su padre. Sin embargo, rebobinemos un poco. ¿Quién es Hamlet?. Lo que sabemos de Hamlet al comienzo de la obra es que es joven melancólico (atormentado, añadiría yo). Este carácter va a condicionar todo el devenir de la obra (luego nos ocuparemos de ello). Por lo tanto, ya tenemos un primer esbozo de la personalidad del joven Hamlet. Enlutado y con la mirada entreverada en el horizonte, nuestro joven detective está rumiando una idea que le turbia el corazón: su madre ha contraído segundas nupcias con su tío, a los pocos días de enviudar ("los pasteles funerarios han sido el plato frío de la boda", dice Hamlet I.ii). Nótese cómo tanto el Rey Claudio (su tío) como la Reina Gertrudis nos ponen el énfasis en el estado anímico del joven príncipe: "¿Cómo es que estás siempre tan sombrío?", dice el Rey; "Querido Hamlet, sal de tu penumbra", añade la Reina. Pero Hamlet tiene una fijación; una duda que le atormenta: "lo que llevo dentro no se expresa; lo demás es ropaje de la pena", le contesta a su madre.
A continuación transcribo unos versos del acto I, del primer soliloquio de Hamlet, donde se retrata el tormento que sufre antes de conocer la aparición del espectro de su padre, esto es, antes de convencerse de que hay un misterio que resolver en Elsenor: "¡Ojalá que esta carne tan firme, tan sólida, se fundiera y derritiera hecha rocío, o el Eterno no hubiera promulgado una ley contra el suicidio!. ¡Ah, Dios, Dios, qué enojosos, rancios, inútiles e inertes me parecen los hábitos del mundo! .../... se casa con mi tío .../... antes que la sal de sus lágrimas bastardas dejara de irritarle los ojos vuelve a casarse. ¡Ah, malvada prontitud, saltar con tal viveza al lecho incestuoso!. Ni está bien, ni puede traer nada bueno. Pero estalla, corazón, porque yo debo callar".
Shakespeare nos introduce un elemento fundamental en esta tragedia: la muerte. Véase cómo el atormentado príncipe "coquetea" con el suicidio cuando así lo anhela, aunque por convicciones religiosas se termina refrenando. Este detalle nos da una magnitud del duelo que sufre Hamlet, hasta el punto de desear la muerte. Por lo tanto el casamiento de su madre con su tío es el origen de su melancolía y, al mismo tiempo, una afrenta ignominiosa que augura un mal mayor.
Es importante subrayar estos antecedentes psicológicos del personaje, pues cuando se encuentra con el espectro del Rey Hamlet, todo este dolor y resentimiento es el que subyace en su ánimo y lo que provoca, a lo postre, el nacimiento del detective.
2. Horacio su único aliado.
Hamlet desconfía de todo el mundo, salvo de Horario.
"Horacio, eres el más ponderado de cuantos hombres haya conocido". (III.ii).
Él personificará a "Watsón": el confidente y ayudante de Hamlet; guardará secreto de sus sospechas y será, al final de la obra, el narrador equisciente de esta gran tragedia. Horacio es, como Hamlet, un hombre culto. Será él quien le revelará la visión fantasmagórica del Rey Hamlet. Es, en todo caso, Horacio el valedor de tal noticia. Sin Horacio, no hay credibilidad. Horacio participará de primera mano en la trama orquestada por su amigo para descubrir la traición del Rey Claudio.
"Te lo ruego, cuando presenten el hecho, observa a mi tío con la máxima atención que te de el alma. Si durante un fragmento no sale a la luz su escondida culpa, el espectro que hemos visto está maldito y mis figuraciones son inmundas cual la fragua de Vulcano". (III.ii).
3. La atmósfera claustrofóbica.
Una obra que perfectamente podría ser gótica por su estética: oscura, fría e íntima. Gran parte de la escena transcurre entre los muros del castillo de Elsenor, en cuyas estancias privadas tienen lugar conspiraciones y confabulaciones cortesanas, orquestadas por el Rey, la Reina o Polonio; todas ellas contra nuestro protagonista, y donde se juega con la falsedad y la verdad en un baile de máscaras. Un lugar donde los personajes se esconden detrás de las cortinas a espiar, donde se traiciona por la espalda y donde nada es lo que parece.
"¿El espectro de mi padre en armas?. Algo pasa. Sospecho una traición". (Iii-iii).
El propio Hamlet dirá que Dinamarca es una cárcel. Una metáfora muy acertada para reflejar el estado psicológico del príncipe.
4. La locura como disfraz de detective.
Antes hablaba de la atmósfera oscura, lúgubre y misteriosa en que Shakespeare nos envuelve con su capa literaria. Esta ambientación transfigura en el propio Hamlet. Como veíamos, es un personaje taciturno, melancólico y también solitario. La soledad va a ser otra de las características del príncipe Hamlet (la soledad y sus soliloquios, como es natural). Pero en este punto me voy a ocupar de otro hecho relevante: la locura de Hamlet. ¿Real o fingida?.
"uno puede sonreír y sonreír, siendo un infame, Al menos, seguro que es posible en Dinamarca" (I.v).
Para sostener mi tesis diré que es claramente fingida; es más, interesadamente fingida. Hamlet se hace pasar por loco, aprovechando su ambigüedad (de la que luego hablaré) para organizar su plan: descubrir al asesino de su padre. Algunos detectives (Hercules Poirot, Jessica Fletcher o el afamado Holmes) ponen en acción sus dotes de observación, su perspicacia, su lógica aplastante. Pero Hamlet no. Hamlet es un detective aparentemente desatado, despistado, inofensivo... ¡en apariencia!. Su "locura" es su disfraz.
Pero ¡cuidado!, la locura de Hamlet termina devorando al propio Hamlet. Es un disfraz, un artificio para descubrir al asesino y cometer su venganza, sí, pero esta locura terminará dominando sobre él, cuando Hamlet le dice a Laertes:
"no es Hamlet quien obra; Hamlet lo niega. Entonces, ¿quién obra?. Su locura. Si es así, Hamlet es también de la parte agraviada y la locura es su cruel enemiga". (V.ii).
5. La ambigüedad de Hamlet.
Este tema daría para escribir una enciclopedia, así que me limitaré tan solo a dar un par de pinceladas. La ambigüedad de Hamlet es apasionante. No sólo "juega" con el lector al hacernos pensar que está loco, hasta el punto de cuestionarnos sobre si lo está realmente; sino que "juega" en muchos otros aspectos: sobre su orientación sexual, sobre si ama o no a Ofelia, sobre si ama o no a su madre Gertrudis, sobre si va a llevar a cabo o no su venganza... Shakespeare está vacilando constantemente al lector, no para su burla, sino para mantener la tensión que requiere una obra de intriga como esta.
6. Hamlet el asesino, el filósofo, el amante.
Seguimos ahondando en el perfil psicológico de Hamlet. Ya hemos dicho que es melancólico, taciturno, solitario, pero también astuto. Sin embargo, ahora quiero subrayar algunas características menos amables de nuestro príncipe que me han llamado la atención durante su lectura.
Hamlet es también un asesino. Asesina a Polonio, asesina a Laertes y asesina al Rey Claudio; también, gracias a su astucia, hace que asesinen a Rosencrantz y Guildenstern. Por lo tanto, las manos de Hamlet están manchadas de sangre. ¿Y esto le hace ser un personaje malévolo?. Opino que no.
Hamlet no se presenta como un personaje malvado, precisamente, porque es un personaje reflexivo. Hace grandes soliloquios donde se cuestiona su mundo y esto dulcifica su versión más violenta, pues el autor nos lo hace ver como un hombre débil y atormentado.
Shakespeare lo hace con mucha sutileza:
- Hamlet no cree en el hombre.
"¡Qué obra maestra es el hombre!. ¡Qué noble es su raciocinio!. ¡Qué infinito en sus potencias!. ¡Qué perfecto y admirable en forma y movimiento!. ¡Cuán parecido a un ángel en sus actos y a un Dios en su entendimiento!. ¡La gala del mundo, el arquetipo de criaturas!. Y sin embargo, ¿qué es para mi esta quintaesencia del polvo?. El hombre no me agrada". (II.ii).
¿Qué es el hombre para Hamlet?. Dice que es un ser racional y noble; lo compara con los ángeles, ¡y hasta con Dios!, pero al fin y al cabo: ¡es polvo!. ¿Por qué no es el hombre del agrado para Hamlet?. ¿Estará soñando con ser un superhombre, y no un común mortal?.
-Hamlet anhela la muerte pero la teme.
"Ser o no ser, esa es la cuestión: si es más noble para el alma soportar las flechas y pedradas de la áspera Fortuna o armarse contra un mar de adversidades y darles fin en el encuentro".
Nuevamente, la idea del suicido nos la trae Shakespeare, en boca de un joven meditabundo, sombrío y sobre todo melancólico. Y sigue:
"Morir, dormir: dormir, nada más .../... sería una conclusión deseable. Morir, dormir: dormir, tal vez soñar. Sí, ese es el estorbo; pues qué podríamos soñar en nuestro sueño eterno, ya libres del agobio terrenal, es una consideración que frena el juicio y da tan larga vida a la desgracia.../... pudiendo cerrar cuentas uno mismo con un simple puñal.../...si no es porque el temor al más allá, de cuyas fronteras ningún viajero vuelve, detiene los sentidos y nos hace soportar los males que tenemos antes de huir hacia otros que ignoramos?. La conciencia nos vuelve unos cobardes". (III.i).
Es curioso cómo dice Hamlet que del más allá nadie ha vuelto. Lo que da credibilidad a la idea de que, para él, el espectro de su padre no es del todo real. Asimismo, pongo el énfasis en la idea de que Hamlet no tenía muy claras sus convicciones religiosas. Véase como no era un católico convencido, si bien al comienzo de la obra dice:
"Mi vida no vale para mí un alfiler y, en cuanto a mi alma, ¿que puede él hacerle si es tan inmortal como él mismo?", dice Hamlet en referencia al espectro (I.iv).
¿Es o no inmortal el alma para Hamlet?. ¿Hay vida después de la muerte?. ¿Es, por tanto, real el espectro?.
-Hamlet sabe que la existencia es leve.
".../... don Gusano, sin mandíbulas y con la crisma sacudida por el sepulturero. Bonita transmutación, si supiéramos verla. ¿Tan fácil ha sido crear estos hueso que ahora sólo sirve para jugar a los bolos? .../...¡Ay, pobre Yorick!.../... Aquí colgaban los labios que besé infinitas veces .../... ¿ya no tienes quien se ría de tus muecas? .../... Alejandro murió, Alejandro fue enterrado, Alejandro se convirtió en polvo. El polvo es la tierra, con la tierra se hace el barro, y con el barro en que se convirtió, ¿por qué no se puede tapar un barril de cerveza?".
Nuevamente, el Shakespeare más existencialista pone en boca de Hamlet profundas reflexiones sobre la levedad del hombre, escenificando muy bien estas palabras mientras el enterrador saca calaveras del cementerio y el príncipe recoge una de ellas. El autor nos representa gráficamente el fin de la vida: los huesos, el polvo, el barro. ¿A dónde queda el hombre, su esencia, lo que era?.
Como decía antes, esta obra puede suscitar tantas cuestiones como para hacer una enciclopedia completa, para filosofar por largo tiempo, para releer y releer... Pero no nos detengamos aquí, sigamos este viaje expositivo diciendo que Hamlet cuando mata, lo hace como consecuencia de algún arrebato, pero nunca fríamente. De hecho, cuando tiene la ocasión de hundir su espada en el Rey Claudio, aprovechando que está rezando, no lo hace. ¿Por qué?. Porque es un filósofo, un pensador y, por ende, un ser racional. Sólo cuando la pasión le ciega, es capaz de cometer delitos de sangre.
"Ahora es buen momento, está rezando; voy a hacerlo ya. Entonces sube al cielo y esa es mi venganza. Esto hay que razonarlo".
Y la pasión es lo que llevó también a acostarse con la doncella Ofelia. Esta es mi tesis, aprovechando una de las grandes virtudes de esta obra: la libertad que da al lector para interpretarla. Hay un momento de la obra en la que tras una elipsis narrativa (frecuentes en Hamlet), la joven Ofelia se está lamentando hondamente de la muerte de su padre (precisamente por la espada de Hamlet, de su amado Hamlet). Pero, ¿realmente está llorando por la muerte de su padre o porque Hamlet le ha arrebatado la virginidad?. Me voy a permitir la licencia de sostener que eso tuvo lugar en la antedicha elipsis. Y me apoyo en las palabras de la propia Ofelia, cuando canta:
"Juraste antes de tumbarme hacer de mí tu mujer. ¡Y ya lo serías si en mi cama no te llegas a meter!". (IV.v).
Recordemos que antes (en este juego de la ambigüedad) el propio Hamlet le habló a Ofelia, simulando estar loco, de una manera soez y agresiva:
"Antes te amaba.../... ¡Vete a un convento! .../... soy muy orgulloso, vengativo, ambicioso, con más disposición para hacer daño que ideas para concebirlo, imaginación para plasmarlo o tiempo para cumplirlo .../... Todos somos unos miserables: no nos creas a ninguno". (III.i).
¿Es realmente Hamlet así: orgulloso, vengativo, ambicioso, asesino y miserable?, ¿o es todo lo contrario?. ¿Está jugando de nuevo con el lector?. ¿Ama o no ama a Ofelia?.
7. Elemental, querido Horacio.
¿Cómo llega Hamlet al convencimiento de que el Rey Claudio ha asesinado a su padre?. Pues representando ante la Corte una obra de teatro escrita por el propio Hamlet, aprovechando la visita de compañía La Ratonera. Es lo que muchos autores han llamado "el teatro dentro del teatro", pero no deja de ser otra muestra de la astucia de Hamlet. Recordemos que Hamlet es un ser ambiguo, duda de todo y, como no, duda de lo que ve. ¿Es real el espectro del Rey Hamlet?. ("se acerca la hora en que he de entregarme al tormento de las llamas sulfúricas") ¿Es su tío un asesino?. ("la serpiente que arrancó la vida de tu padre lleva ahora su corona"). ¿Es su madre una adúltera? ("reina honesta en apariencia").
"pues el crimen, aunque es mudo, al final habla con lengua milagrosa. Haré que estos actores reciten algo como el crimen de mi padre en presencia de mi tío. Observaré sus gestos, le hurgaré en la herida. Al menor sobresalto ya sé que hacer. .../... Quiero pruebas concluyentes: el teatro es la red que atrapará la conciencia de este rey".
Pues bien, Hamlet, como buen detective, quiere pruebas concluyentes y como tal las obtiene. Sin embargo, esto no le lleva a ejecutar su venganza de manera inmediata. Él es un detective, no un asesino. Ha resuelto el misterio del espectro (es real), el misterio del asesino (el Rey Claudio) y el adulterio con su madre (la Reina Gertrudis). Y lo hace sin derramar ni un gota de sangre (hasta el asesinato de Polonio). Ese es el mérito de la obra: jugar con la intriga, la locura, la ambigüedad, el misterio, la duda... Lo de matar, es lo de menos, aunque muchos hayan criticado la lentitud de Hamlet para ajusticiar a su tío, o su constante vacilación. En mi opinión, es parte de la intriga a la que Shakespeare nos somete. Por lo tanto, el Rey es el asesino, "elemental, querido Horacio".
Comentarios
Publicar un comentario